Víctor Clavijo: “A lo que aspiro es a desaparecer dentro del personaje y que sea él quien se exhiba”

Victor Clavijo - Actor y FotógrafoVíctor Clavijo (Algeciras, 1973) es un actor y fotógrafo español. Abandona la carrera de Derecho por la interpretación. Con veinte años se marcha a Madrid para estudiar en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático), en la que se graduó en 1997. Lo compagina con el doblaje que estudia en academias privadas. También ha realizado estudios de canto, danza y esgrima.

Actor polifacético, comenzó montando obras de teatro con sus amigos. En 1995 rueda su primer corto, titulado David, compartiendo protagonismo con Eduardo Noriega. Desde ese momento sus cifras impresionan. Ha participado en 24 obras de teatro, 31 cortometrajes, 31 largometrajes, 39 series.

En su palmarés, 1 nominación al Goya, 5 premios de la Unión de Actores, además del  Premio Gijón de cine al mejor actor de cortometraje y el Místico de honor en el Festival de Cine Fantástico “Algeciras Fantástika”. 

A todo lo anterior se une su particular forma de asomarse al mundo, la fotografía, que podéis disfrutar en su perfil de Instagram (@victor_clavijo_actor). 

Aún con una abultada agenda, ha tenido la amabilidad (que agradezco) de concederme esta entrevista que hoy comparto con vosotros. 

1. La capacidad de interpretar del actor o la capacidad de crear del fotógrafo, ¿Se nace o se hace? ¿De pequeño querías ser artista?

Se nace, supongo, pero también se hace. Cualquier disciplina artística requiere de una formación para aprender una técnica que permita el desarrollo de la misma. El artista necesita desarrollar su arte mediante la práctica, y mediante una constante formación para estimular la creatividad. Uno puede nacer artista (creo que todos los niños lo son en cuanto a seres creativos e imaginativos) pero luego necesita alimentar ese estímulo continuamente para que no desaparezca. Creo que los artistas tienen un motor creativo que es más poderoso que uno mismo y que no desaparece en ningún momento… y una necesidad de comunicar a los demás ese impulso. De pequeño quería ser muchas cosas que tienen que ver con el arte, pero nunca pensaba en mí mismo como artista. Tenía una cajonera compartimentada según las disciplinas que me gustaban: la escritura, el dibujo, la música. A los 9 ó 10 años decidí que quería ser músico tras quedar muy impactado al ver “Amadeus”, de Milos Forman. Estudié piano durante unos años hasta que descubrí que lo que realmente me gustaba era el Arte Dramático, a los 14 años. Este descubrimiento se me dió tras notar que vibraba de un modo especial con las películas de Chaplin y con las de James Dean. Leí un ejemplar de “La construcción del personaje”, de Stanislavsky, que mi padre tenía en casa, y quedé fascinado por el mundo que allí se narraba. En esa misma época me apunté a una Compañía de Teatro Amateur y al Aula de Teatro del Instituto de mi ciudad. Cuando probé el veneno del teatro, decidí que era aquello lo que quería hacer, aunque tardé unos años más en dar el paso. En los años en que no pude hacer Teatro tonteé con la Fotografía y la escritura, ya que era la única vía que encontraba para dar salida a la creatividad. Es cierto que el ambiente familiar era muy artístico al mismo tiempo: mi madre y mi padre eran grandes aficionados a la fotografía, mi padre lo era también al teatro, a la literatura y al cine, y rodaba cortos en Super 8 con una compañía de teatro de Algeciras, y era al mismo tiempo un gran melómano. Todo eso influye de algún modo.

2. Respeto mucho a los actores que hacéis teatro, en tu caso incluso comenzaste en teatro. ¿No da vértigo ese directo con el público tan atento y tan cerca? ¿Se acostumbra uno a la subida del telón?

Siempre da vértigo. No importa las veces que hayas hecho Teatro o incluso una misma función… pero los nervios de antes de una función nunca se van. Y lo que más vértigo da es un estreno… hay algo suicida en ello, adrenalínico y antinatural al mismo tiempo. Nadie quiere exponerse de ese modo tan brutal, salvo que haya en tí un componente exhibicionista. En mí no lo hay, lo que puede parecer una contradicción con el hecho de ser actor… pero a lo que aspiro precisamente es a desaparecer dentro del personaje y que sea él quien se exhiba. Y antes de una función, el personaje aún no ha tomado el control de la situación… es la persona, el actor, el que siente que se va a exponer ante cientos de personas. Eso provoca un cierto estrés, terror o estado de nervios, y una subida de la adrenalina. Pero es parte del encanto del teatro. Ese salto al vacío en el momento en que pisas el escenario te permite conectarte con una parte inconsciente de tí mismo en la que es el Artista el que toma las riendas en ese instante. Esa adrenalina, esa hora y media o dos de suspensión de tu realidad, es mágica (si consigues volar) y terrible al mismo tiempo (si no desaparece el Actor y su conciencia está presente en todo momento en escena). El cuerpo y la mente rara vez están preparados para dar ese salto, pero en el instante en que pisas el escenario, es la entidad artística de uno la que toma el control de la situación. Ahí es donde se produce la magia de la que tanto se habla.

3. Aún me recuerdo llegando apurado de hora al trabajo por ver “Al salir de clase”. Supongo que debe rozar el agotamiento que te preguntemos aún sobre la serie… ¿Qué recuerdos te trae? ¿Fue un trampolín de actores?

Fue una época maravillosa en la que tuve la oportunidad de poner en práctica todo lo que había aprendido en la Real Escuela Superior de Arte Dramático, y desarrollar mi técnica. Lo tomé como una ocasión para probarme continuamente y expandir mi registro expresivo, encontrando nuevos colores que no sabía que tenía como actor. Es cierto que el personaje me lo permitía, ya que era bastante poliédrico y complejo: era alguien sensible que escondía esa fragilidad bajo una capa de cinismo y mala leche, alguien acomplejado que trataba de sobreponerse a esos complejos usando o manipulando a los demás, capaz de rozar el patetismo cómico para salirse con la suya en algunas situaciones, rápido y ágil mentalmente… Disfruté muchísimo de aquél crecimiento actoral y aquel aprendizaje durante dos años.

No se si fue un trampolín para actores, pero sí que fue un Gimnasio actoral en toda regla. En aquella época no se nos consideraba actores en muchas partes, sino chicos que salían en la tele. Mucha gente (también dentro del gremio) desconocía que muchos de los que allí estábamos teníamos formación dramática previa. Pero era difícil que nos considerasen para hacer Teatro o Cine. Algunos compañeros consiguieron romper esa brecha y muy pronto muchos productores se dieron cuenta de que no sólo teníamos como actores muchas horas de vuelo ante una cámara, sino que algunos gozaban de una popularidad que garantizaba que el público quisiera ver esos rostros en otras producciones. Eso permitió romper esa barrera que existía en ese momento entre actores de televisión, de cine y de teatro. La serie sí fue un trampolín en el sentido de que nos permitió dar a conocer nuestro trabajo al gran público durante muchos años, pero ni mucho menos eso garantizaba una continuidad.

4. Te considero un actor muy versátil que siempre das mucho realismo a los personajes. Igual has interpretado personajes históricos como Francisco de Borja o Lope de Vega que a un inspector de policía entre otros muchos. ¿Cómo te preparas personajes tan dispares?

Cada personaje me requiere un acercamiento distinto. Dejo que la imaginación y el instinto me guíen, cada vez más, pero cada uno me requiere un estudio previo del carácter, las circunstancias en las que se encuentra, los objetivos o motores que lo mueven, su consciente y su insconsciente, la época… Trato de llenar mucho la mochila del personaje con material emocional, anímico o sencillamente imaginativo y voy dejando que tome forma poco a poco. A veces una sóla palabra dispara tu imaginación y, como si de una chispa se tratase, el personaje aparece por arte de magia. En otras ocasiones, cuesta más encontrar a qué agarrarte… pero siempre necesito entenderlo y anclarlo a mí de algún modo. Algunos personajes aparecen por arte de magia gracias a un elemento externo (de vestuario, maquillaje…) y otros requieren un estudio más profundo, psicológico, y pueden tardar mucho en aparecer. Creo mucho en el guión como partitura. Las acciones son lo que definen a un personaje (no lo que dice)… a veces le define incluso más lo que no dice pero está ahí, latente en todo momento. Así era Francisco de Borja, por ejemplo: un personaje que se retrata por lo que no dice, por lo que calla (Su Amor a la Reina), por su sensibilidad excesiva… alguien que es más espectador que otra cosa, un testigo de su tiempo… en ese personaje la mirada era lo más importante, lo que no decía, lo que callaba, lo que sentía….y un corazón a punto de estallar de amor en todo momento, alguien con una empatía fuera de lo normal que le lleva precisamente a tomar los hábitos para ayudar a los demás. Qué caracteriza al personaje, qué le motiva, qué hace y qué no hace, qué calla y qué dice, cuál es el motor inconsciente que le guía en todo momento, cuál es su posicionamiento ante el mundo, qué adjetivo le define, cómo se ve y cómo le ven los demás… todo eso es importantísimo para mí. Hay personajes que buscan una redención personal y no lo saben… otros buscan la autodestrucción y tampoco lo saben, otros tienen un apetito voraz por el sexo y las emociones fuertes que esconde un vacío profundo… Cada pregunta que te haces acerca de tu personaje abre una nueva puerta… No dejo de preguntarme y procuro que mi inconsciente trabaje al mismo tiempo en un segundo plano. Pero para hacer un trabajo rico, la partitura (el guión) debe ayudar.

5. (Permíteme repetir una pregunta que ya le hice a Pablo Puyol). Quiero suponer que en tu sector el trabajo sobra o falta, ¿Es difícil el equilibrio? ¿Cómo te acostumbras a vivir en esa continua montaña rusa? (te lo pregunta un autónomo).

Ese es el pan de cada día de los actores. Es difícil que haya un equilibrio. Efectivamente, puede haber épocas en las que te sobra el trabajo y épocas en las que te falta. Creo que es importante desarrollar otras aficiones para sobrellevar las épocas de sequía, o aprovechar las mismas para seguir formándote y aprendiendo… a veces Vivir, sencillamente Vivir y entenderte, es la mejor escuela para un Actor, siempre que sepas aprovechar esas experiencias y trasladarlas luego al personaje. Es importante también en esta profesión ahorrar todo lo que puedas y tener un cierto sentido austero de la vida para no dilapidar rápidamente todo lo que puedas ganar en una temporada.

6. ¿Somos un país más de ver televisión que de ir al cine? ¿De qué salud gozan ambos?

Sí, creo que sí… y cada vez más debido a las plataformas digitales. Pero ambos gozan de un estado excelente de creatividad y propuestas muy distintas y arriesgadas. Aunque creo que aún nos autocensuramos como creadores por miedo a perder el favor del gran público.

7. Desde que te sigo en Instagram he descubierto tu obra como fotógrafo. ¿Es una afición? ¿Va más allá?

Es una afición que me permite poner la mirada fuera, lo que psicológicamente es tremendamente sano en ocasiones. Es necesario un grado de introspección en nuestro oficio (como artistas, me refiero), pero la Fotografía me ha permitido asomarme al mundo y dejar de mirarme el ombligo. He aprendido a valorar la luz, la composición, el color, el instante… y a ponerme en un plano de espectador muy interesante. Me ha despertado las ganas de viajar y el interés por los demás… ha conectado con un lado aventurero que quizá tenía algo dormido y me permite al mismo tiempo seguir siendo creativo a cada instante, no sólo cuando trabajo como actor. Para mí esto es la vida. Detesto no poder crear salvo cuando trabajo como actor… porque eso genera muchísima frustración en los momentos en que no lo haces o cuando no estás satisfecho con el resultado de tu trabajo. Necesito sentir que tengo otras herramientas más para expresar lo que veo o lo que siento, más allá de la actuación.

8. Agradezco nuevamente tu disposición a realizar esta entrevista sabiendo que estas muy ocupado. ¿Qué nuevos proyectos prepara Víctor Clavijo?

Aparte de la temporada que estoy rodando de AMAR ES PARA SIEMPRE, sigo con la gira de teatro de TRAINSPOTTING, he vuelto a hacer Doblaje (recientemente he intervenido en el Doblaje de SEVEN SECONDS, la serie que acaba de estrenar Netflix), en Verano ensayaré LEHMAN TRILOGY, a la órdenes de Sergio Peris Mencheta, con la que estaremos en los Teatros del Canal en Madrid a finales de Agosto y haremos gira a partir de Otoño… y tengo una película para finales de año de la que no puedo hablar de momento.

9. Perdona esta pregunta un pelín cotilla. En “El Ministerio del Tiempo” fue memorable el momento en que Julián (Rodolfo Sancho) cita versos de Rosendo a Lope de Vega (tu) delante de Amelia (Aura Garrido). ¿Escenas como esas se pueden grabar sin reírse una y otra vez?

Jajaja… se puede, aunque cuesta.

10. ¿Qué pregunta te hubiese gustado responder? ¿me la respondes?


MUY PERSONAL

Nombre completo: Víctor Clavijo Cobos.

Lugar de nacimiento: Algeciras (Cádiz).

Fecha de nacimiento: 28-09-1973.

Una ciudad: Venecia, y Nueva York.

Un libro: El Poder del Ahora.

Una canción: Mother (Pink Floyd).

Una película: Amadeus.

Un actor o actriz: Al Pacino, Meryl Streep.

Rasgo principal de mi carácter: Inquieto.

Mi principal defecto: Autoexigente.

En mi tiempo libre me gusta: La Fotografía y Viajar.

Mi sueño dorado: Trascender.

Mi escritor favorito: Stefan Zweig.

Mi músico/cantante favorito: Pink Floyd, LP, Rodriguez, Mozart, Sabina…

Mi deporte favorito: Crossfit.

Mi comida preferida: Espetos de sardinas, Ramen, Comida japonesa en general.

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