Fernando Girón: «Lo que a mí me preocupa no es tanto mis influencias sino a quien puedo influir yo»

Fernando Girón - Músico y EscritorFernando Girón, Fer Girón (Madrid, 1976) es músico y escritor. Su primera influencia musical viene de sus padres, en su casa se oía el flamenco y la copla de la época. El rock era bastante escuchado donde él vivía pero reconoce que había algo en él que no le terminada de llenar. 

El momento en que escuchó el Punk, los primeros discos de Bad Religion, Toy Dolls, Sex Pistols, Dead Kennedys, etc. le iluminaron la cabeza. Había encontrado lo que necesitaba en la música, el mensaje. 

Pero este es sólo el comienzo de un proceso de descubrimiento que no se queda en la música, ya que reconoce que una de sus grandes influencias es Frederich Nietzsche. A los 18 lee a Jean-Paul Sartre, y sobre todo a Ludwig Wittgeistein, su máxima influencia intelectualmente hablando sobre su música.

Después de casi 2 años de producción y otros 3 de composición, Fernando Girón publica su primer disco «The Übermessenger». Un universo completo y armado por 11 canciones en diferentes idiomas, instrumentadas con una base cercana al Jazz, pero que también coquetea con ritmos Funk, Clásica e incluso canción francesa. El libro «Fundamentos Instintivos de una tarde de invierno» está escrito en función de cada una de las canciones compuestas en «The Übermessenger». 

Espero que disfrutéis de esta entrevista que hace unos días tuvo la amabilidad de concederme y que ahora comparto con vosotros. 

1. Me gustaría comenzar por tu niñez, ¿Qué querías ser de mayor cuando niño?

De niño lo que quería ser es “no ser niño”. No tuve una infancia traumática, pero no fui feliz. Siempre luché dentro de mi cabeza en darle una oportunidad a la humanidad, y ella sin embargo me traicionaba una y otra vez diciéndome que la vida está ordenada bajo la razón, pero en cuanto me daba la vuelta las cosas no estaban sujetas a nada, la estupidez campaba a sus anchas y el necio reinaba. Esto lo aprendí rápido pero el intelecto me decía una cosa y mi voluntad de querer otra, así que debía aprender a bucear entre aguas turbulentas, y eso me hizo pensar que si fuese mayor tendría brazos y piernas más fuertes lo cual me ayudaría a tener mejor estilo nadando, y así fue.

2. Te he leído que cuando niño oías flamenco y coplas, que era la música que gustaba a tus padres. ¿Esa pudo ser tu base hacía otros estilos?

Efectivamente muy bien leído: en mi casa se sintonizaba la radio donde siempre estaba sonando la copla, y en otro caso flamenco, la olla express dando vueltas, y las madres llamándonos por la terraza a grito vivo para que subiésemos a comer. En una vuelta al origen como necesidad que tenemos ciertas personas, me pregunto qué es lo que tiene la copla o el flamenco, que aun no influyéndome en forma sí lo hizo en espíritu, y mi conclusión fue que son estilos que entroncan directamente con el sentir trágico de la vida, ese sentir que va directo al centro del vivir, donde solo hay sufrimiento, pero que solo aquel que sabe sufrir es capaz de ser feliz. Eso desmonta cualquier atisbo de causalidad o casualidad, siendo mi voluntad la que dirige principalmente la dirección de mis influencias. En otras palabras, en mi casa también se exaltaba la figura de Lenin, y la revolución Rusa del 17, pero a muy temprana edad descubrí a Bertrand Russell con su “Viaje a la Revolución”, donde describía a un Lenin más cercano a lo que yo podía pensar de él, o un Kropotkin que escribe esas cartas sin respuestas a Lenin, y que tanta razón le parecía tener a un jovencito como yo en aquel momento. Por tanto, lo que a mí me preocupa no es tanto mis influencias sino a quien puedo influir yo, no por una cuestión de ego y elevación de la autoestima, sino por responsabilidad moral.

3. ¿Cómo llegas a dedicarte profesionalmente a la música y la escritura?

Eran otros tiempos, parece que hablo del sXIX pero así es. Después de venir de USA, de estar estudiando y viviendo una buena temporada allí, me ofrecieron acompañar a un cantante que estaba en las listas de ventas, y que gozaba y goza de gran popularidad, accedí gustosamente, a partir de ese momento el teléfono empezó a sonar de todos los lados y hasta ahora no ha parado. Aún guardo con cariño esa primera gran gira. Dicho artista y yo seguimos siendo grandes amigos.

Con respecto a la escritura, comencé de muy pequeño escribiendo en revistas y periódicos locales, aún recuerdo con cariño escribir en la revista del instituto artículos de opinión sobre mis inquietudes, sobre el pesimismo, la abstención, la muerte o la música, y saber que la misma semana que el artículo aparecía me tocaba enfrentarme, en ocasiones físicamente, con otros chavales contrarios a mis pensamientos y que no toleraban que yo pensase de otra manera. Ellos querían ser mis enemigos pero no podían, no eran lo suficientemente brillantes para serlo, eso les crispaba mucho más. Luego he escrito mucho en publicaciones en el sector de la música, tanto artículos técnicos como de opinión, etc. Y para hacer el cuento corto, llegamos a mi primer libro que es el que nos reúne: “Fundamentos instintivos de una tarde de invierno”.

4. ¿Quienes han sido tus influencias en ambos mundos? ¿Hay un hilo conductor entre ambos?

Las influencias como decía anteriormente van ligadas en mi caso a la voluntad, es decir hay ciertas influencias que si quieres tenerlas debes refinarte, es decir si quieres que te influya Coltrane, Parker o Debussy debes estudiar, invertir una buena cantidad de tardes, meses y años, y en ese instante podrás tener el influjo de los maestros, en caso contrario, es mucho más fácil que te influya Rosalía, quiere decir que entiendo las influencias y la voluntad ligadas, voluntad como presencia o ausencia. Mis influencias en el disco podemos encontrarla principalmente en el Jazz, el Funk y el Clásico, es decir: Parker, Art Pepper, Miles, Coltrane, Mike Stern, Scofield, Screaming Headless Torsos, Joe Pass, Dexter Gordon, Pat Martino, Django, Shostakovich , Bach, Tárrega, Villalobos, etc.

Con respecto al hilo conductor, por supuesto, no puedo vivir si no encuentro la esencia en todo. Esto no significa que no entienda la casualidad y la causalidad dentro de los dogmas para soportar la despiadada existencia, pero en mi caso prefiero acercarme a la voluntad de poder. Al igual que veo a Dionisio dentro de la música de Parker, Miles, o Pepper, veo la eternidad en Bach y esa dualidad que dice Jung que necesita el hombre, es la que me lleva a componer de dicha manera.

5. Tu primer disco se titula «The Übermessenger». ¿Qué podemos encontrar en él?

El disco “The Übermessenger” es una cajita de música que cuando abres puedes ver que es en ella donde guardo mis rubís, esmeraldas y zafiros. Al mismo tiempo el olor que te seduce al abrirla es embriagador, te lleva a lugares de juventud y de infancia, los colores son destellos que te alumbran en las oscuridades del ser, y la música incide en lo más importante que describe Baudelaire:

«Viértenos tu veneno para que nos reconforte!
Este fuego tanto nos abraza el cerebro, que queremos
Sumergirnos en el fondo del abismo, Infierno o Cielo, ¿qué importa?
¡Hasta el fondo de lo Desconocido, para encontrar lo nuevo!»

El poeta francés es una gran influencia para mí, y eso lo podremos ver en el NO juicio que se encuentra en toda mi obra. Desde un punto de vista más técnico podemos encontrar: Funk, Klezmer, Canción francesa algo de Blues, pero sobre todo lo que subyace es el Jazz, el cuál es un estilo que llevo estudiando toda la vida, pero con un planteamiento eterno que tiene que ver con la música clásica. Al mismo tiempo podrás encontrar violines, chelos, contrabajos, guitarras eléctricas, saxo, clarinetes, guitarras clásicas, acústicas, muchos cantantes, baterías, percusión, órganos, acordeón, pianos, celestas, etc…

6. Me ha resultado muy interesante que a tu disco, se une el libro «Fundamentos Instintivos de una Tarde de Invierno» y que están pensados para que el disco sea escuchado mientras se lee el libro. ¿Cómo surge este proyecto? ¿Cómo se pueden unir un libro y un disco?

Hace unos días encontré un informe de la guardería en la que me cuidaban a la edad de 4 años. La profesora hace una vivisección del Fernando de aquel momento, que no difiere mucho del actual, y entre todos sus comentarios hay uno que se abre camino: “mezcla mucho el tema principal”. Eso es una característica que nunca me ha abandonado. Por tanto, mi cabeza no consigue escribir un texto, sin una canción o viceversa, o sin un dibujo o sin un vídeo, o bien ver un color en un sonido, porque lo que subyace debajo de todo esto es: toda mi expresividad artística, poco o mucho, no es para comunicar nada a nadie, sino para entender la realidad que me rodea. El primer punto de partida es el pensamiento, es decir algún planteamiento salta y reclama la necesidad de trascender y en ese momento la maquinaria empieza a perfilarlo, llevándolo a la realidad siempre y haciéndolo de la forma más bella que soy capaz de hacer. Cada relato del libro es un pensamiento, que tiene asociada una canción y al mismo tiempo un vídeo. Es decir, un universo humano – trágico, divino – eterno. Pero al mismo tiempo cada parte tiene la capacidad de ser redentora por sí misma, ya que la esencia se encuentra en cada parte de la expresión, es decir cada canción, capítulo del libro o vídeo forma parte de un todo, y en sí misma cada una de ellas es el mismo todo. Por tanto, puedes ver los vídeos, leer el libro, o escuchar el disco con o sin el resto y no por ello la esencia del espíritu que alberga morirá en el intento, aunque sí ocurren simultáneamente “hama” – a la vez -, hace que ocurra el verbo y además que todas las expresiones de la obra converjan en la síntesis.

Efectivamente da la sensación de una excentricidad, pero esa sensación viene producida por los tiempos oscuros en los que vivimos. ¿Imaginamos una película sin música?, ¿Una misa sin un coro?, ¿conducir sin música?, ¿Una ópera sin orquesta?, ¿Un programa de televisión sin cortinillas ?,hasta los videojuegos tienen música. En todos los casos anteriores se puede llevar a cabo sin necesidad del arte de los sonidos ordenados, pero ¿tiene el mismo impacto?, yo creo que no. Otro asunto es la función de la música, en muchos momentos de nuestros días la música no es más que un adorno para lo que acontece, y eso podemos verlo en algunos de los ejemplos que he puesto. Sin embargo, en otros casos la música es parte de esa realidad que envuelve al creador, y así mismo es parte de un todo, que puede venir dado por un texto. En mi caso, la realidad tiene infinitas lecturas, pero todas convergen en lo mismo en la exaltación de la belleza, y no conozco otra manera que el arte para llevarlo a cabo, y aunque podamos descomponerlo en diferentes expresiones volvemos a la belleza como representación de lo que el error puede engendrar.

7. Pienso que el mundo de la música ha cambiado mucho en los últimos años. ¿Qué opinas? ¿Es Internet amigo o enemigo para los músicos?

Déjame que halague la bondad de tus palabras. He de decir que las siguientes líneas no deja de ser una opinión completamente desechable llegado el caso, vaya esto por delante. Me parece muy generoso considerar la palabra cambio, ya que a mi entender no solo ha existido un cambio, es más yo me pregunto ¿qué no ha cambiado en estos tiempos convulsos en los que vivimos?, pero en el caso de la música, y del arte en general, no solo ha cambiado sino que ha sido secuestrada, retorcida, puesta en valor, vapuleada, ajusticiada, puesta como ejemplo, ridiculizada, olvidada, silenciada … y lo más importante despojada de su mayor función: la transformación. La música, al igual que el arte en general, tiene la función y yo diría casi la obligación, de condicionar el desarrollo de la civilización hacia una evolución donde la condición humana sea el fundamento del refinamiento de la persona. ¿Dónde ha quedado la música?, en un mero entretenimiento en las horas más desgastadas del día o de la semana, cuando la energía se quedó en las jornadas de trabajo. Por tanto ¿qué opción le queda? La de entretener hasta que Morfeo haga acto de presencia, o Dionisio con su vino enajene al sujeto. Por tanto, pasamos de algo cultural a un simple espectáculo, el cual más allá de dar el alimento al espíritu para su propio refinamiento, ayuda a profundizar aún más en la mediocridad en la que nos vemos sumergidos. No voy a citar estilos ni artistas que ayudan a esa mediocridad, ya que el detalle es de mal gusto, pero es de buen gusto cuando aporta un impulso hacia la luz, como es el caso de Ivo Pogorelich que con unos 20 años dice en una entrevista, “!Qué es eso de que vienes a escucharme después de cenar!, a mis conciertos se viene a pensar”. Hasta aquí no estoy diciendo nada más allá de la evidencia que podemos ver en nuestro día a día, pero donde mi opinión difiere del resto, es en el que el responsable de dicha enfermedad, no es una operación de “los malignos”, que quieren secuestrar a la humanidad y hacerla esclava contra su voluntad. Por supuesto que hay malvados, pero no son tan dañinos como lo es el verdadero responsable de toda esta decadencia: El hombre. El hombre apoltronado en su sillón pidiendo más y más por menos esfuerzo, pidiendo a todos los santos del cielo que no le quiten las migajas que le caen, rechazando cualquier tipo de disciplina para el propio cuidado de su espíritu, no sea que esa disciplina artística le haga pensar y por tanto tenga que tomar decisiones por él mismo, el mismo hombre sin ningún tipo de conciencia de la Historia, pero empachado de información de la misma. El mismo hombre que tiene como estandarte el “porque yo lo valgo”. Este hombre, al cual yo le llamo el Balbo, es quien ha decidido que esto sea así, pero ¿él sólo?, tiene aliadas muy vigorosas, y estas son las ciencias, las cuales en vez de poner freno a este descenso a las profundidades de la oscuridad marina, pisa el acelerador proporcionándole las herramientas para seguir escarbando en su estupidez caprichosa y pueril, permitiéndole que con el “cualquiera puede hacerlo”, se esconde todo lo contrario “nadie ya puede hacerlo”, que mediante la idea que “desde mi casa puedo ser productor, director de cine, compositor y fotógrafo con simplemente apretar un botón, y anteponiendo mis gustos frente a la Estética y fundamentos de las diferentes disciplinas”, las ciencias con Internet – redes sociales, aplicaciones, etc -, le dan lo que siempre ha querido el hombre, acercarse al animal, y alejarse del dios que él mismo podría ser.

Si quieres que me exprese desde un punto de vista más material, y para ir al resumen más descarnado, ahora mismo los músicos sufrimos el mismo mal estructural que puede sufrir un productor agrícola de tomates o aceitunas, al cuál le pagan una miseria por un kilo de naranjas que ha tenido que abonar, cuidar, mantener de su bolsillo, y luego en las grandes superficies comerciales puedes ver ese mismo kilo de fruta a un precio desorbitado. ¿Quién se ha llevado todo ese incremento del precio?, ¿el agricultor? No, en mi opinión son los intermediarios. Pero eso sí, el consumidor quiere su fruta sea o no de temporada, y le trae sin cuidado cuanto le paguen al agricultor. Pues lo mismo ocurre, en mi opinión, con la música. El músico pone todo, incluso el talento, para que ocurra el milagro del arte, y el resto se benefician, los intermediarios y público que por 10 € al mes creen tener toda la música.

7. ¿Qué proyectos de futuro hay actualmente en la cabeza de Fernando Girón?

La verdad es que no tengo ningún proyecto en la cabeza, de hecho la palabra proyecto me da la sensación de ser algo a lo cual se le puede pedir una rentabilidad, económica, emocional, política, etc … en mi caso nunca hago proyectos que tengan que ver conmigo, todo atiende a los instintos, que tan vapuleados se encuentran en los momentos que nos ha tocado vivir, así como en lo que tiene que ver con la necesidad de entender lo de fuera, lo que está rodeándome. Al mismo tiempo puedo decir que el siguiente libro ya está escrito, es un libro de poesía que se llamará “EL FUNERAL DE LOS TIEMPOS”, y que va acompañado con 10 canciones que ponen música a algunos de los poemas allí escritos. El pasado 16 de Noviembre presenté 3 temas nuevos en Madrid, con un sold-out que no me esperaba, ya que siempre pienso: “¿A quién le va a interesar lo que yo pueda componer o escribir?”.

9. Y dejando con tu permiso músicas y libros, ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

El concepto del tiempo en mi caso es muy pendular. Pero si no estoy viviendo entre libros, pensamientos, acordes, melodías y ritmos, si no me encuentras en esos lugares, me encontrarás en los pronombres, en el “Tú” y “Yo”, luchando, como dice Salinas, por quitarme todo aquello que me echaron encima desde antes de nacer.

10. ¿Qué pregunta te hubiese gustado responder? ¿me la respondes?

El que pregunta siempre dice más que el que responde, esta es la primera pregunta de un buen centenar de una entrevista que va directa al espíritu. La pregunta sería algo así:

El peso más grande. ¿Qué ocurriría si, un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijese: “Esta vida, como tú ahora la vives y la has vivido, deberás vivirla aún otra vez e innumerables veces, y no habrá en ella nunca nada nuevo, sino que cada dolor y ada placer, y cada pensamiento y cada suspiro, y cada cosa indeciblemente pequeña y grande de tu vida deberá retornar a ti, y todas en la misma secuencia y sucesión -y así también esta araña y esta luz de luna entre las ramas y así también este instante y yo mismo. ¡La eterna clepsidra de la existencia se invierte siempre de nuevo y tú con ella, granito del polvo!”? ¿No te arrojarías al suelo, rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que te ha hablado de esta forma? ¿O quizás has vivido una vez un instante infinito, en que tu respuesta habría sido la siguiente: “Tu eres un dios y jamás oí nada más divino”? Si ese pensamiento se apoderase de ti, te haría experimentar, tal como eres ahora, una transformación y tal vez te trituraría; ¡la pregunta sobre cualquier cosa: “Quieres esto otra vez e innumerables veces más?” pesaría sobre tu obrar como el peso más grande! O también, ¿cuánto deberías amarte a ti mismo y a la vida para no desear ya otra cosa que esta última, eterna sanción, este sello?” F.N.

Mi respuesta es SÍ, sí lo quiero, una y otra vez, tantas veces como fuesen necesarias hasta que la relación lineal del tiempo se hiciese añicos, hasta que el Pasado-Presente-Futuro, donde el padre se come al hijo, irrepetiblemente, incesantemente, autoritariamente, donde ningún momento vivido tiene la totalidad de la esencia del instante eterno, donde cronos, el prepotente impotente, se ve reducido a una jaula construida por mi felicidad absoluta, y lo que vale más, la ruptura de la distinción entre los dos mundos, y todas sus implicaciones. El deseo del eterno retorno como doctrina de mi dicha.


MUY PERSONAL

– Nombre completo: Fernando Girón Camacho.

– Lugar de nacimiento: Madrid.

– Fecha de nacimiento: 20/09/76.

– Una ciudad: Sils María.

– Un libro: Los 900 días del sitio de Leningrado, por Salisbury.

– Una canción: “Hoy me preguntas” de mi próximo disco.

– Una película: Doctor Zhivago: “La única persona libre en este vagón soy yo”, el Apartamento, le Havre de Kaurismaki, Gato negro, gato blanco de Emir.

– Un actor o actriz: Todos aquellos que vienen a halagarme, y en realidad quieren otra cosa.

– Rasgo principal de mi carácter: La virginidad.

– Mi principal defecto: Los tengo todos, y todos por igual.

– En mi tiempo libre me gusta: Mi tiempo siempre es libre, por tanto me gusta todo.

– Mi sueño dorado: “Si puedes conservar tu cabeza cuando a tu alrededor todos la pierden … Si puedes soñar sin que los sueños imperiosamente te dominen …”, Si … Kipplin. Para que eso ocurra no debo tener sueños dorados.

– Mi escritor favorito: Baudelaire, Dostoievski, Homero, Goethe, Unamuno, Valle Inclán, Salisbury, Rodari, Camus, Vicente Aleixandre, Gustavo Bueno, Salinas, Gil de Biedma, Juan Ramón … estoy nombrando los libros que tengo en la mesilla que está al lado donde duermo y leo por las mañanas temprano, gracias a una pequeña lamparita.

– Mi músico/cantante favorito: Dexter Gordon, Parker, Coltrane, Art Pepper, Pat Martino, Scofield, Stern, Joe Pass, Django, Miles, Ivo pogorelich, Bach, Shostakovich, Satie, Debussy, Kissin, Ricardo Gallén, Marcin Dylla … y yo mismo cuando tengo una buena noche improvisando-interpretando, o cuando compongo algo digno, si no está de Dios y no tengo la tarde o la noche de mi lado, no me soporto, no tengo grises.

– Mi deporte favorito: Skate … Old School …, bajar en bicicleta subir no es mi deporte favorito, pero es.

– Mi comida preferida: Sufro una severa enfermedad que sólo me deja comer frutas, verduras, hortalizas, carne y exclusivamente beber agua. Comer es igual que echar gasolina al coche, ningún placer. En mi nuevo libro hay un poema “Virgen de lágrimas y espinas”, el cual está dedicado a la virgen de la mala salud.

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1 Comments

  1. Maribel

    descubrí de casualidad a Fernando Giron y he quedado encantada con su música :tiene estilo y un gran talento… No soy muy buena en las redes pero a ellas les agradezco la.posibilidad que desde tan lejos ‘océano mediante pueda disfrutar la música del.mundo🎼💚

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