José Montes: “La pobreza da importancia a lo que verdaderamente lo tiene”

José Montes Martín - Misionero y DelineanteJosé Montes (Málaga, 1958) es un misionero malagueño que desde 2016 vive en Chad. El ambiente social en el que se crió no hacía pensar en muchas aspiraciones profesionales, aún así estudio Delineación. Profesión que ejerció durante décadas. 

Jesucristo siempre estuvo presente en su vida y desde muy joven tuvo claro alguno de los pilares que quería construir en su vida. Tener una pareja, una familia y ser Misionero de la Esperanza (MIES). Misioneros de la Esperanza una Asociación Pública de Fieles fundada por el sacerdote Diego Ernesto Wilson Plata y cuyo carisma es el apostolado con niños y jóvenes.

Tras su etapa de delineante preside durante 6 años la Asociación Nueva Alternativa de Intervención y Mediación (Asociación NAIM), un colectivo sin ánimo de lucro y no gubernamental cuyo objetivo es la promoción del desarrollo y el empleo, especialmente entre personas en riesgo de exclusión social.

Hoy en día Pepe está casado (su mujer Mari Carmen también es misionera) y tiene cuatro hijos y tres nietos. Con esta vida hecha, en 2016 es enviado junto a su mujer a Chad lugar donde viven y desarrollan su labor como misioneros. 

Conozco a Pepe desde hace muchos años y llevo tiempo queriendo hacerle esta entrevista que ahora comparto con vosotros y que espero que os guste. Como dato curioso, os contaré que es el entrevistado que más kilómetros ha hecho para enviarme la entrevista. Sólo dispone de Internet en Laï a 65 kms. del centro donde vive. 

1. Cuando estabas en el colegio, ¿qué querías ser de mayor?

En lo referente a la profesión, el ambiente social en el que me crié no generaba en mí grandes aspiraciones ni expectativas académicas o profesionales de alta gama. Tuve desde pequeño como muy asimilado que no haría carrera universitaria larga y que ya sería bastante -dadas las posibilidades económicas familiares- con realizar estudios medios y con tener una formación profesional bien acabada en algo que me gustaba. Me gustaban muchas cosas porque soy bastante ecléctico, pero cuando tocaba escoger me decidí por el campo de la técnica y estudié Delineación. En lo referente a otras cosas de la vida, pues en cuanto tuve suficiente conciencia, siendo aún muy jovencito, aspiré a tener pareja y familia y a vivir una vida con sentido y con satisfacción por lo que hiciera. El campo de lo religioso y espiritual empezó a llenar mi vida desde que recibí la fe cristiana en mi primera juventud: quería ser buen seguidor de Jesucristo, quería una vida comprometida con el evangelio; quise ser, fui y soy hoy día Misionero de la Esperanza (MIES).

2. De profesión Delineante, trabajas durante muchos años en el Estudio de Arquitectura de José Seguí en Málaga. ¿Cómo recuerdas esta época?

Bueno, no fue ni mi primer ni mi único trabajo en esa profesión, pero sí el más relevante y el más largo: veinticinco años. Aprendí mucho de arquitectura, de urbanismo, de la realización de proyectos técnicos, de responsabilidades laborales y de relaciones sociales. Trabajé mucho y ocupó mucho de lo que se entiende como “los mejores años de la vida de uno”. Estoy muy agradecido a todo el buenísimo equipo de trabajo, extraordinarios compañeros y, sin embargo, buenos amigos.

3. Eres desde hace varias décadas vecino de la barriada Palma-Palmilla en Málaga, ¿Cómo presentarías tu barrio a los que no lo conocen? ¿Cómo ha evolucionado Palma-Palmilla en estas últimas décadas?

Palma-Palmilla es un barrio con importantes necesidades de transformaciones sociales. Es un barrio “obrero”, con mucha pobreza y con todos los problemas sociales que de ella se pueden derivar. Pero me apresuro a decir que no todo es malo allí. Hay muchas cosas buenas y muy buena gente, muchos motivos de esperanza y de alegría, mucha bondad y mucha solidaridad. Es un barrio enorme, con cerca de 30.000 habitantes; por lo tanto, es muy difícil generalizar cuando se habla de la gente de Palma-Palmilla. Es un barrio bastante popular y, por consiguiente, muy conocido -muchas veces mal conocido- y a la vez ignorado por quienes prefieren la indiferencia o incluso el desprecio ante los problemas de los más desfavorecidos y por aquellos que tienen el poder de aplicar soluciones y, sin embargo, no quieren tomar conciencia porque ahí no encuentran rentabilidad política.

Yo vivía en Palma-Palmilla desde siete años antes de mi matrimonio. Luego cambié de barrio durante dieciocho años y, finalmente, nuestra familia ha retornado a este barrio donde ya estamos desde hace otros dieciocho. En estas últimas décadas han cambiado cosas, la mayoría en positivo, pero a un ritmo más lento y con una intensidad muchísimo menor que en el resto de la ciudad; otras cambiaron incluso a peor. La brecha social entre este barrio y la media de la ciudad ha aumentado considerablemente. La pobreza, con base en el desempleo y en la escasa educación, se ha cebado en los habitantes de esta zona. Y, lo peor, se hace muy poco por remediarlo. Se necesitarían medidas integrales, compensatorias y sostenidas en el tiempo para sacar de esta situación a la población, pero la mayoría de las cosas que se prometen y se ejecutan por parte del poder son brindis al sol, apariencias, “paripés” de contención y resignación. Menos mal que empiezan a haber indicios de protagonismo ciudadano en la búsqueda y aplicación de soluciones, como por ejemplo el Plan Comunitario “Proyecto Hogar”.

4. La crisis económica que comienza en 2008 te lleva a dejar tus años como Delineante y te abre las puertas al proyecto de la Asociación Nueva Alternativa de Intervención y Mediación (Asociación NAIM). ¿Fue en tu caso la crisis, a priori mala, la base de algo mejor?

El trabajo técnico me gustaba y me gusta, pero las convicciones profundas de mi vida han ido llevándome cada vez más hacia ejercer un trabajo en mejor consonancia con mis opciones fundamentales. Por eso, en cuanto pude -y, efectivamente, la crisis me brindó esa oportunidad-, cambié de registro. Me había ido formando poco a poco en el campo de lo social y en aquél momento me preparé más intensamente con diversos cursos para la creación y gestión de empresas. La inquietud venía alimentada por la necesidad que veía en mi barrio y por una experiencia reciente de promover con MIES una Escuela Taller que había culminado muy satisfactoriamente con 24 jóvenes, diríamos, especialmente vulnerables. Acompañar a los más necesitados, especialmente jóvenes, en la inserción laboral: esa era una bonita tarea. Junto a otros compañeros MIES emprendimos esa aventura y relanzando la Asociación NAIM realizamos un programa para la creación de empresas de inserción laboral.

5. Has sido presidente de la asociación durante 6 años, ¿Me cuentas el fin principal de la Asociación NAIM? ¿Cómo ha evolucionado desde sus comienzos a la actualidad?

La finalidad de NAIM es trabajar por el desarrollo humano de las personas más desfavorecidas ofreciéndoles mediación para encontrar alternativas e integrarse dignamente en la sociedad. Por lo tanto, su ámbito social preferente es el de los lugares más pobres. Niños y jóvenes vulnerables, personas con escasos o nulos recursos, son el espacio humano al que se dirige. La promoción social que viene a partir de la educación y del empleo digno es una de las concreciones de esta finalidad y esta misión. Orientación laboral, formación para el empleo e Inserción sociolaboral son las normales secuencias que se siguen en el acompañamiento a personas que buscan salir de la exclusión. Y eso es lo que hace NAIM. Desde sus comienzos ha ido promoviendo actividades empresariales con objetivos primordialmente sociales, Y actualmente realiza muy diversos proyectos y programas educativos, desarrolla lanzaderas de empleo, crea empresas de economía social, promueve la economía del bien común… Primero fue en Palma-Palmilla y ahora está en diversos barrios y poblaciones malagueñas.

6. Eres padre de 4 hijos y abuelo de 3 nietos. En 2016 decides junto a tu mujer unirte a la misión que los Misioneros de la Esperanza tenéis en Chad. ¿Qué os lleva a tomar esa decisión? ¿Qué difícil, no?

Desde que Mari Carmen -mi mujer- y yo decidimos ser Misioneros de la Esperanza sabemos que eso significa estar disponibles para la misión en cualquier lugar adonde se nos pueda llamar y enviar. Aunque hemos participado en muchas y muy variadas misiones, tal vez porque nuestras circunstancias no lo propiciaban, nunca en tantos años se nos había pedido que dejásemos nuestra tierra y nuestra familia para ir a residir a otro lugar. Ahora llegó el momento y las circunstancias no lo impedían. No era fácil, pero como hemos podido confirmar, tampoco era imposible… y aquí estamos. Conocíamos la consistencia de esta misión desde sus principios ya que yo mismo había participado en los primeros acuerdos para ser asumida por MIES. Era necesario llevar a cabo los relevos de los misioneros anteriores y por una serie de concurrencias fortuitas fuimos preguntados e iniciamos un proceso de discernimiento, preparación y finalmente envío. Este es un lugar privilegiado para intentar compartir los valores del Evangelio con la gente que más lo necesita y mejor lo reciben como una Buena Noticia.

7. ¿Cuáles son las primeras impresiones al llegar allí? ¿Cómo es la acogida? Entre tanto dialecto e idioma, ¿Se consigue la comunicación?

Este lugar es uno de los más pobres del mundo según todos los indicadores. Sabiendo eso uno se puede imaginar antes de llegar muchas cosas bien deducidas, pero la realidad tiene lugares, sensaciones, personas concretas que te impresionan muchísimo más de lo que te imaginabas en todos los sentidos, en negativo y también en positivo. Las condiciones de habitabilidad son bastante duras, y más para nosotros, poco acostumbrados como estamos, pero se vive intensamente. La acogida fue magnífica, primero por los misioneros que ya estaban en este proyecto, luego por los diferentes compañeros de camino de esta Iglesia local, el obispo -que es español-, los sacerdotes, las comunidades religiosas -esta realidad eclesial es verdaderamente como una familia-, por los habitantes del lugar y por los principales motivos de nuestra venida: los niños y jóvenes que participan en nuestro Proyecto de Centro Educativo para niños vulnerables. La comunicación, en efecto, tiene su complicación. Se hablan multitud de lenguas nativas y dos idiomas oficializados: el árabe y el francés. Nosotros llegamos escasitos de francés y no todos los chadianos lo hablan bien. Pero comunicar es bastante más que solo hablar. Hemos ido sufriendo y vamos superando poco a poco nuestra carencia idiomática. Es muy importante esforzarse por entender a la gente y también que vean que te esfuerzas en explicarte adecuadamente. Son muy pacientes para eso y respetuosos con nosotros, así que es complicado, pero también superable.

8. ¿Cuáles son los pilares de vuestro proyecto misionero? ¿Cómo es un día vuestro en Chad?

Nuestro Proyecto es llevar adelante un Centro para niños en situación de vulnerabilidad social de toda la región de la Tandjilé, al sur de Chad. Se llama Centro Educativo Charles Lwanga y está en Bayaka, a 7,5 kms de la villa de Kélo, que es una de las más grandes del país, aunque no es la capital de la región, sino que es Laï, a unos 65 kms, donde está la sede de la diócesis. El Centro viene a ser como una de las llamadas en España “ciudades de los niños”. Aquí residen, se educan y viven como en familia 55 niños que, de otra manera, lo tendrían muy difícil para sobrevivir y desarrollarse dignamente. Ahora somos tres misioneros coordinando y gestionando el Centro. Hay una plantilla de alrededor de 20 empleados. Tenemos escuela, talleres de formación profesional, granja, terrenos de cultivo; y buscamos en el medio plazo la autosostenibilidad del Centro.

Aquí no es normal que tengamos días normales. Quiero decir que lo imponderable suele superar a lo previsible y programado. Todos los días hay que afrontar situaciones no esperadas y las resoluciones no suelen ser fáciles ni rápidas. Cualquier inconveniente suele ser difícil de superar porque faltan medios de cualquier índole. No obstante podría decir que un día normal en el Centro sería el de levantarse a las 5:00, nosotros los coordinadores tenemos misa a primera hora en una capilla al aire libre bajo los árboles (cuando llueve, en una capillita interior); luego hacemos revisión de las habitaciones de los niños y sus correspondientes parcelas (orden y limpieza, aseo personal); a las 7:00 desayuno de los niños, hay que controlarlos; a las 7:30 los niños comienzan o escuela o actividad de granja con profesores o monitores; nosotros desayunamos. A las 8:00 cada uno de nosotros los coordinadores tenemos unas tareas asignadas hasta las 12:00. Luego comida, descanso y a las 13:30 talleres profesionales. A las 16:30 talleres lúdicos y juegos. En ese tiempo los niños tienen tiempo libre para deportes, juegos o descanso, y se duchan. Solemos jugar con ellos o simplemente conversar con unos y otros o en grupos espontáneos. A las 18:30 ellos cenan bajo nuestra atención por turno. Nosotros preparamos nuestra cena, leemos, escribimos como yo ahora, etc. A las 19:15 tienen velada corta o larga, según el día. A veces peli, a veces tam tam y danza. Nosotros sobre las 7:30 rezamos y cenamos, unas veces una cosa antes y otras veces la otra. Luego los niños a dormir y nosotros a conversar o reunirnos para recapitular cosas. Normalmente a las 21:00 o 21:30 estamos todos acostados. Claro que, aunque nuestra misión primordial es el Centro, también abarca una multitud de relaciones y acciones externas a él. Hay que integrar muchas cosas en la vida diaria, pero tal vez con ritmos más “calmados” que en la Europa estresante.

9. Te he leído en Facebook sobres las maravillas que encuentras en Chad: “la riqueza misteriosa que alberga el corazón de los más pobres”. ¿Qué podemos aprender de los más desfavorecidos? ¿Qué aprenden ellos de nosotros? ¿Para cuándo un mundo más equitativo?

En esa publicación mía en Facebook a la que te refieres, ya decía que eso es muy difícil de explicar: hay que vivirlo para entenderlo. No quisiera idealizar sobre las bondades de los pobres, Ciertamente entre ellos los hay que son buenas personas y otros que no lo son tanto; los hay con muchísimos valores y los hay que no los tienen o que nunca los han podido aprender y desarrollar. Sin embargo, la pobreza, que impone multitud de problemas y sufrimientos, que limita y debilita en muchos aspectos, también suele fortalecer el espíritu y suele predisponer a la solidaridad, a la empatía, a la confianza en Dios, a dar importancia a lo que verdaderamente la tiene. La pobreza puede imponer ciertos bloqueos físicos, puede aprisionar económicamente y provocar exclusiones sociales, pero también puede hacer que las personas valoren y practiquen la libertad con más autenticidad -quita libertades pero suele dar libertad-.

Desde el mundo desarrollado podríamos desatascar el circuito de vasos comunicantes en cuanto a sus contenidos ambientales, económicos y sociales, pero es evidente que no lo hacemos. Ellos, los pobres, reciben muy poco y pueden aportar también muy poco por culpa de ese bloqueo deliberado. Enseñar y aprender, sería una buena táctica redistributiva de la riqueza y de los valores. Algunos hemos empeñado algo de nuestras vidas en localizar, situarnos en ese punto fronterizo e intentar aportar algo para desatascar ese bloqueo, brindándonos a enseñar humildemente y a aprender.

No sé cuándo llegará ese mundo más equitativo. Si los indicadores dibujan la tendencia y eso es irreversible, diríamos que ese mundo no llegará, porque la brecha entre ricos y pobres aumenta. Pero soy persona de esperanza, misionero de esperanza. Lo que parece irreversible puede cambiar y cambiará. Sueño con ello y me ocupo modestamente en ello. Dios hará el resto, pero “necesita” contar con gente que se dedique a colaborar en su Plan de Salvación. ¿Cuándo? No sé. Él es también el Señor del parámetro tiempo.

10. ¿Qué pregunta te hubiese gustado responder? ¿me la respondes?

Tal vez una buena pregunta sería: ¿Dónde bebo, de qué alimento estas inquietudes, adónde creo que me llevarán?

Mi manantial de vida es Jesucristo y todo lo que torpemente he sabido beber de las fuentes que Él ha ido poniendo en mi camino. El alimento de estas inquietudes son la Palabra de Dios y las experiencias de vida por las que Él me ha ido permitiendo pasar junto a mi mujer, mi familia y mi comunidad cristiana. Todo me llama y me lleva hacia el Amor. Mi debilidad y mi ignorancia hacen que me resista y que realice toda una suerte de despropósitos que me desvían casi permanentemente de esa meta, pero con paciencia Él me reconduce. Al final siempre me espera y queda en mí y en cuanto me rodea lo más importante: el Amor de Dios, que es siempre también amor a los demás y a toda la creación.


MUY PERSONAL

Nombre completo: José Montes Martín

Lugar de nacimiento: Málaga

– Fecha de nacimiento: 25 de Marzo de 1958

Una ciudad: Aunque solo he ido una vez, me encanta Roma.

Un libro: La ciudad de la alegría, de Dominique Lapierre. Me marcó bastante

Una canción: Cambia, todo cambia, en la interpretación de Mercedes Sosa.

Una película: No sé, hay muchas. Ayer la vimos aquí en nuestra casa: Una buena mentira.

Un actor o actriz: Jack Nicholson

Rasgo principal de mi carácter: Esfuerzo por la coherencia

Mi principal defecto: A veces soy demasiado severo

En mi tiempo libre me gusta: Leer, escribir, hacer deporte. Si el tiempo (de reloj y climatológico) lo permite, hacer senderismo.

Mi sueño dorado: Un mundo más justo

Mi escritor favorito: No tengo escritores favoritos, me gustan libros o no me gustan independientemente de sus autores

Mi músico/cantante favorito: Lo mismo.

Mi deporte favorito: Me gustan casi todos los deportes pero, sin duda, destaca el fútbol, ¿qué le voy a hacer?

Mi comida preferida: Como de todo y me encanta el cuchareo. Depende del momento. Ahora diría pescado al horno (cualquiera) con ensalada de verduras frescas.

3 Comments

  1. Teresa

    Me ha conmovido. Gracias por esta comunicación tan vital, audaz y evangelica. Tere Celigueta.

  2. Chari

    Gracias al que hizo la entrevista y a esos misioneros que lo dan todo Gracias Pepe Montes y Mari Carmen Martel y nuestra Gloria Amigo, toda una vida, y por todos los hermanos que estuvieron en el Chad dando sus vidas Dios o lo pague os quiero muchísimo 💋💋💋💋💋

  3. José Luis Arranz Salas

    Gracias por vuestros comentarios. Muchas gracias Chari, para mi ha sido un placer entrevistar a Pepe.

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